Dirigidos por Juan Reynoso –capitán de aquel equipo noventero–, los celestes impulsaron el sueño por la Novena a lo más alto. El próximo domingo, en el Estadio Azteca, tienen cita por el ansiado trofeo del futbol nacional.
Un primer tiempo sin goles, pero sí con dominio celeste, que no se logró concretar sobre el arco de Oscar Ustari. Un pisotón sobre Juan Escobar pasó de alto por parte del árbitro César Arturo Ramos, ni siquiera lo consultó con asistentes de cabina. Lo más peligroso fue un poste de Jonathan Rodríguez, en los suspiros previos al descanso.
Este resultado le daba el pase a los cementeros, pero era muy arriesgado, porque los Tuzos con el esférico se mostraron verticales y en cualquier descolgada los ponía en jaque para sobrevivir la serie.
Para la segunda parte, los hidalguenses perdieron el orden defensivo y abusaron del ataque. Una táctica que Reynoso esperó con paciencia, porque así se liberaría el gol a su favor, tal y como sucedió. En un contragolpe celeste, Luis Romo encontró a Giménez, quien desvió el esférico a las redes de Ustari (minuto 52).